hola.
Me pregunto, ¿es muy tarde?
No, seguro que no. Y te dicen y te dicen y te dicen.
Una y otra vez.
¿Es muy tarde?
La cabeza se te llena de ideas que no queres ni necesitas ahí metidas como si fueran una sanguijuela que se te pega y te chupa todos los sentidos. Todos.
Y el miedo, ¿qué les cuento del miedo?
Viene todo junto, ¿No es verdad? Con un moño como si te fueran a dar un regalo, bien empaquetado, bien tirado ahí solo en el barro.
Solo. Completamente solo.
Nadie lo agarra ni lo reclama, entonces te acercas vos, como con curiosidad. Realmente querés saber qué hay dentro, pero no te das cuenta que no querés.
No querés.
Se te ponen pálidas las manos, los pies, la cara.
También me han dicho que esperar no tiene sentido pero sigo diciendo que voy a llegar a experimentar todo, que voy a poder ser una escritora conocida, y así, y así.
Me duelen los ojos por las lágrimas no derramadas.
Es cierto que esperar no tiene sentido a veces cuando no se sabe si el mañana va a venir, pero qué importa? No puedo esperar?
Me dicen que si me quedo sentada esperando que llegue alguien que quiera mantenerme a salvo entre sus brazos soy una tonta, porque tengo que salir a buscarlo, porque así no llego a ningún lado.
¿Es realmente muy tarde?
Me dicen, me repiten, me vuelven a repetir.
Estoy sola, pero no completamente.
¿Por qué a veces me siento tan sola?
Será ese vacío que se arma como un remolino.
Será ese constante pitido en el cerebro que te recuerda que ya cumplí veinte años y todavía no hice nada. Nada.
Pero, ¿Qué es nada?
Nada es haber llegado tan lejos leyendo lo que me gusta? Nada es sacar fotos de libros? Nada es que la editoriales me den libros? Nada es tener la habilidad de escribir? Nada es estar con vida y poder reírme, poder llorar, poder seguir adelante?
Me dicen, me repiten.
Me repito todos los días que voy a estar bien, que no importa que mi mente se estruje contra si misma como un limón en un exprimidor, que no importa que siga pensando que voy a caerme, que me van a robar, que este tan tensa que no puedo ni siquiera caminar por la calle tranquila cuando estoy sola.
Me digo, me repito, me vuelvo a repetir.
Quizás es eso, pasar de largo la señal de peligro y vivir.
Quizás puedo vivir con un poco de miedo, pero tampoco quiero que eso me afecte por siempre.
¿Y si es para siempre?
¿Hay realmente un para siempre?
Quizás ya estoy leyendo muchas novelas de fantasía.
Me dicen. Me repiten. Me vuelven a decir.
Esa voces que tengo en la cabeza no se van a callar.
Así que las tengo que callar yo.
***
Gracias por leer
Sofía
Y el miedo, ¿qué les cuento del miedo?
Viene todo junto, ¿No es verdad? Con un moño como si te fueran a dar un regalo, bien empaquetado, bien tirado ahí solo en el barro.
Solo. Completamente solo.
Nadie lo agarra ni lo reclama, entonces te acercas vos, como con curiosidad. Realmente querés saber qué hay dentro, pero no te das cuenta que no querés.
No querés.
Se te ponen pálidas las manos, los pies, la cara.
También me han dicho que esperar no tiene sentido pero sigo diciendo que voy a llegar a experimentar todo, que voy a poder ser una escritora conocida, y así, y así.
Me duelen los ojos por las lágrimas no derramadas.
Es cierto que esperar no tiene sentido a veces cuando no se sabe si el mañana va a venir, pero qué importa? No puedo esperar?
Me dicen que si me quedo sentada esperando que llegue alguien que quiera mantenerme a salvo entre sus brazos soy una tonta, porque tengo que salir a buscarlo, porque así no llego a ningún lado.
¿Es realmente muy tarde?
Me dicen, me repiten, me vuelven a repetir.
Estoy sola, pero no completamente.
¿Por qué a veces me siento tan sola?
Será ese vacío que se arma como un remolino.
Será ese constante pitido en el cerebro que te recuerda que ya cumplí veinte años y todavía no hice nada. Nada.
Pero, ¿Qué es nada?
Nada es haber llegado tan lejos leyendo lo que me gusta? Nada es sacar fotos de libros? Nada es que la editoriales me den libros? Nada es tener la habilidad de escribir? Nada es estar con vida y poder reírme, poder llorar, poder seguir adelante?
Me dicen, me repiten.
Me repito todos los días que voy a estar bien, que no importa que mi mente se estruje contra si misma como un limón en un exprimidor, que no importa que siga pensando que voy a caerme, que me van a robar, que este tan tensa que no puedo ni siquiera caminar por la calle tranquila cuando estoy sola.
Me digo, me repito, me vuelvo a repetir.
Quizás es eso, pasar de largo la señal de peligro y vivir.
Quizás puedo vivir con un poco de miedo, pero tampoco quiero que eso me afecte por siempre.
¿Y si es para siempre?
¿Hay realmente un para siempre?
Quizás ya estoy leyendo muchas novelas de fantasía.
Me dicen. Me repiten. Me vuelven a decir.
Esa voces que tengo en la cabeza no se van a callar.
Así que las tengo que callar yo.
***
Gracias por leer
Sofía










































