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viernes, 21 de diciembre de 2018

Coffee Break #4: un día entero de aventuras en el jardín botánico



¡Hola amigos!


Ahh, pero que bueno se siente estar de vacaciones, sin ningún peso encima hasta dentro de unos meses (pero no vamos a pensar en eso porque está llegando el verano y no haaay preocupaciones), así que hoy les traigo algo muy distinto a los otros Coffee Break. En este día hubo café, pero no fue la principal atracción, así que busquen una taza de té (o café) y algo rico que ya empezamos! 



Hacía ya muchos días que pasaba sin inspiración para sacar fotos, incluso en casa, donde normalmente ocurre la magia de Bookstagram. 
Ya no parecía lo mismo. 
Planeamos un viajecito al Jardín Botánico Carlos Thays para poder pasar la tarde allí y empezar de cero con la fotografía, como para liberar un poco esos aires cerrados. Creo que me libero bastante al principio, el saber que no iba a ser todo café y más naturaleza. 


Aunque parezca mentira, el mundo 
cambia cuando se entra a este lugar.

Los ruidos de la ciudad no se oyen y te transporta por completo. Caminando por los grandes caminos de entrada, se escuchan los pájaros y el canto de los árboles cuando los mueve el viento. 

Obviamente, lo primero que hicimos fue sacar nuestras cámaras y ponernos en acción. Me sorprende haber sacado tan pocas fotos, porque en su momento era más sobre apreciar y sacar fotos de libros, pero cuando llegué a casa, había menos de doscientas de ellas. 

Hay tanto verde y tanta paz que te hace querer quedarte por horas y horas. Es como si tuviera un campo de fuerza contra los pensamientos negativos y las malas vibras. Creo que todos estaban de buen humor ahí. 

Nos adentramos por caminos con flores, enredaderas y unos invernaderos hermosos, uno del cual tuvimos la oportunidad de visitar más tarde, ya que estaba abierto al público. 



También nos encontramos con diferentes flores, jardines de mariposas y cactus.





En fin, fue un día hermoso, con la oportunidad de practicar fotografía, además de pasar un buen rato. Fui con mi mejor amiga, Ann, y puedo decir que finalmente recuperé la inspiración para poder decidir mis siguientes pasos en 2019 respecto al Bookstagram y las cosas que quiero lograr. 

Es un mundo lleno de posibilidades y en este día logramos concretar muchas de ellas. 


¡Muchas gracias por leer!






domingo, 28 de octubre de 2018

Coffee Break #3: una tarde tranquila en Fidela Tienda y Té



¡Hola a todos y todas!


Que lindo encontrarlos de nuevo en esta sección. 
Si no saben todavía de qué se trata todo esto, es simple: una vez por mes visito cafés y lugares lindos para sacar fotos, además de disfrutar una buena merienda. 
El de hoy es uno especial y muy tarde en el mes, ya que no tuve mucho tiempo de pasar un rato tranquilo. Son tiempos difíciles con la facultad y estudiar para los parciales, pero por un par de horas, vamos a desconectar y hacer lo que nos gusta. 

¡Espero que lo disfruten!



Lo primero que quiero destacar de este lugar es la atmósfera tranquila y tan hermosa que me dio en cuanto puse en pie dentro. Las decoraciones son simples, coloridas y la atención fue muy buena.
 


Hacía un tiempo ya que quería venir a Fidela Tienda y Té, porque se encuentra en Luján y, en mi opinión, a la ciudad le faltaba un lugar como este. A la hora que fuimos no había mucha gente, pero siendo sábado a la tarde, se podía disfrutar mucho de ese modo. 


Ahora sí, lo que creo que todos estaban esperando.
¿Qué pedimos? 


Fui con mi mamá, muchas gracias a ella por hacerme el aguante cuando me encapricho con un lugar para ir a sacar fotos de libros. 
En fin, ella se pidió un capuchino, simple y normal, incluso cuando había muchas opciones que se veían completamente tentadoras (tendremos que volver pronto) y yo pedí un frappe de frutilla (era más como un licuado, pero igualmente estaba riquísimo), acompañado de un  waffle con frutos rojos, dulce de leche y chocolate (se le puede poner hasta cuatro ingredientes).

Admito que me impresionó mucho la calidad del producto que nos ofrecieron. Fue una agradable sorpresa saber que con tan poco se puede hacer mucho. El menú también era simple, pero tienen de todo al mismo tiempo, sin rebuscarse mucho. 

Durante el tiempo que estuvimos ahí, saqué muchas fotos de libros que van a poder ver la próximas semanas en mi bookstagram (@thebestfriendabook). 

Las chicas que atienden fueron muy amables al dejarme sacar fotos y sé que voy a volver porque no solo tienen muy buena comida, sino que también venden tazas hermosas que tienen expuestas en un vidriera en cuanto entrás a la tienda. Se nota de entrada que hay mucho trabajo y mucho amor puesto para que los clientes se sientan en casa.
Tiene un toque rústico con moderno y eso hizo que me dieran ganas de quedarme ahí por horas. 

En fin, creo que por hoy no tengo mucho más que contar, ya que las fotos hacen el trabajo por mí. 

Disfruté mucho de el día de ayer y espero que se repita, pero por el momento, seguiré visitando cafés alrededor de la ciudad que me llamen la atención y después voy a volver con mi informe. 

A continuación les dejo algunas fotos más.








¡Muchas gracias por leer y acompañarme otra vez acá!

Nos leemos pronto. 





domingo, 9 de septiembre de 2018

Coffee Break #2: un cumpleaños en La Panera Rosa


¡Hola lectores!


El 6 de septiembre cumplí 21 años y pasé un día hermoso con mis amigos en La Panera Rosa, en Recoleta. Sacamos muchas fotos y comimos cosas ricas. Hubo muchas risas y muchos libros. 

¡Espero que lo disfruten!


El día empezó bien. Con los ojos todavía dormidos, salgo de casa para tomar el tren y, dos horas más tarde, me encuentro con mis amigos en el subte para ir hacia Recoleta. 

No se sintió del todo como un día especial, sino más bien como uno normal. Un día más donde nos juntamos para sacar fotos y pasar una tarde riendo y contando cómo nos va en nuestro estudios, nuestros proyectos y cómo seguimos adelante a pesar de algunos obstáculos que aparecen en el camino.

Tardamos un rato en elegir mesa porque cuando fuimos dentro hacía mucho calor, pero ahí el espacio se veía mejor para sacar fotos. No nos queríamos calcinar y el día estaba perfecto para estar afuera, así que encontramos una mesa con sombra y acomodamos las pilas y pilas de libros que llevábamos con nosotros.

Siento que el sol estaba demasiado fuerte a esa hora, entonces las fotos que saqué no fueron del todo lo que quería.


A veces, si voy con muchas expectativas sobre las fotos que pienso sacar, aquellas terminan siendo una catástrofe total. Entonces intento mantener la calma y solo esperar a que cuando llegue a casa no tenga que borrar la mitad de las fotos que saqué.
¿Adivinaron que eso fue lo que pasó? Porque están en lo correcto.
Solo unas pocas sobrevivieron.


En fin, volvamos a lo que estábamos hablando. Tardamos un rato en decidirnos, ya que el menú tenía de todo y todo se veía muy bien. Honestamente, quería pedir todo lo que tuviera chocolate, pero a juzgar por el tamaño de las porciones que le estaban dando a los que estaban cerca de nosotros, ya nos veíamos en un coma por el resto de la tarde. 


Pedí un licuado de durazno con un pedazo de Carrot Cake (torta de zanahoria) y compartí la porción con mi amiga. Los demás compartieron un waffle gigante que tenía Oreos, helado de chocolate y mucha azúcar. Demasiada. Pero bueno, solo se vive una vez, ¿no? 
Hubo limonadas, licuados (de los cuales no puedo acordarme de qué eran en este momento) y medialunas.

Lo pasamos muy lindo, hablando de todo y sacando fotos cada vez que traían la comida y luego cuando estábamos a mitad de probarla.



Hacía un día hermoso, pero con mucho calor, lo cual agradezco. Incluso aunque me guste mucho el frío, creo que ese día fue una excepción importante, ya que no estaba ni muy fresco, ni muy caluroso.


Mucho más tarde, cuando la conversación de fue alejando del punto de partida y se fue desvaneciendo de a poco, cada uno partió hacía sus asuntos y me quedé un rato más con mi mejor amiga para sacar más fotos de libros, pero creo que simplemente no era nuestro día de inspiración.
Terminamos por sentarnos en un banco del parque y estuve luchando contra la tecnología (más bien conocido como mi teléfono) porque no se me descargaba un libro en el Kindle. (Ya les voy a estar contando qué libro es, o seguramente ya lo saben porque estuve hablando de eso muchísimas veces en mis redes. Pero no se preocupen, ya vendré con todos los detalles.)

Finalmente, cada una partió hacia su respectiva linea de subte y de ahí en más comenzó el camino de vuelta a casa.


¡Muchas gracias por leer y nos leemos en el siguiente Coffee Break!






miércoles, 15 de agosto de 2018

Coffee Break: una tarde en Le Pain Quotidien


Bienvenidos a todos a ésta nueva sección, donde una vez por mes, me acompañarán café por café para ver mi experiencia como bookstagrammer en la ciudad y también para incluirlos en uno de mis días normales tomando café y pasándola bien con mis amigos. 

Espero que les guste. 


El día empieza encontrándome con Mai, una amiga que conocí en la facultad al empezar el cuatrimestre pasado. Juntas vamos hacia un lugar que vi en Puerto Madero hace un tiempo y que quería visitar por su estilo rústico y peculiar, que daba para sacar fotos para mi página. Soy muy obsesiva en cuanto a mantener un tema en Instagram y como ahora estoy yendo por los tonos marrones y gastados, creo que era la oportunidad perfecta para ello. 


En cuanto entramos, se puede sentir el olor del café y de los miles de postres que están expuestos en la vidriera. De verdad que una vez que entras ahí, ya no te querés ir. 
Comenzamos por sentarnos y pedir lo que vamos a comer. Mai ya había almorzado, pero yo estaba con muchas ganas de saber si el café sería tan bueno como se olía en el aire. El trato de la chica que nos servía me pareció bien, pero creo que olvidé el pequeñísimo detalle de preguntar si podía sacar fotos en el lugar. Terminé por optar no decir nada, algo que no se va a repetir, solo que entonces me dio mucha vergüenza, y continuamos hablando sobre todo y nada hasta que llegó nuestro pedido. 

Pedimos una canasta de pan, que venía con muchas variedades del mismo, incluyendo un pan con pasas de uva que estaba exquisito. Con ello venían mermelada, miel orgánica y dulce de leche. Lo único que me faltó probar fue la miel, ya que no soy tan apegada a ella, pero tanto el dulce de leche como la mermelada, estaba deliciosos. 

Mai optó por un jugo de naranja, acompañado por las ya mencionadas rodajas de pan con dulces. No comimos mucho, pero hablamos de todo y (después de comprobar que no me estaba confundiendo el azúcar con la sal) el café estaba riquísimo. Culpa mía fue dejar que se enfríe mucho porque estuve sacándole fotos con mis libros por demasiado tiempo (descuiden, ya estoy acostumbrada a que eso pase). 

Después de sacar más fotos de libros de las que podría necesitar, pasé a sacarle algunas fotos a Mai. 


Nos habíamos sentado justo delante de un librero enorme que tenía en él tomos antiguos y libros empolvados que no hacían más que traer una sonrisa a mi rostro. En verdad que es lindo estar rodeada de libros y mucho más cuando se lo disfruta con amigos y una buena taza de café.


La atmósfera era realmente hermosa, con música de fondo y el sonido bajo de las voces de otras personas hablando y compartiendo un buen momento. 
Cuando llegó el momento de pagar la cuenta y despedirnos del lugar, estaba casi vacío, por lo cual me dispuse a sacar algunas fotos más. Creo que de todos modos eso no fue todo, ya que me gustaría volver otro día con un poco menos de vergüenza y sacar más fotos de las que saqué, ya que a veces me gana la inseguridad de lo que dirán los demás, pero tengo que aprender que a nadie le importa lo que estoy haciendo. Solo son fotos para bookstagram, ¿no? 


Una de las cosas que más me gusta de visitar lugares como estos son las experiencias que uno lleva consigo al lugar y que luego deja en forma de aprendizaje para la próxima vez. 
Pienso volver, quizás la próxima tenga el valor para sacar más fotos, no sentirme como que estoy haciendo el ridículo o simplemente quedarme allí y tomar un café tranquila, sin la presión de tener una red social a la que atender, incluso aunque sacar fotos sea lo que más me gusta hacer después de escribir y leer.

Finalmente, cuando llega el momento de irse, Mai y yo caminamos por Puerto Madero, sacando más fotos y charlando. Unas horas más tarde tomamos el subte de vuelta y empezamos nuestro camino a casa. 

Y así, otro día termina. 

Nos veremos en el siguiente...